
El peor defecto del ser humano, por lejísimos.
Las personas odian a los políticos por ser hipócritas, olvidándose de lo hipócritas que pueden ser las personas mismas, siendo personas políticas o no.
Mi primer experiencia como ciudadana fue lo más duro y lo más emocionante a la vez.
Es duro ver como las personas juegan con los sentimientos de los demás. Cómo la gente por más de declararse democracia se creé tener el derecho de dar golpe de estado a tus ideas.
No dejo de ser persona, ser más o menos inteligente, por votar a X o a Y.
No me convierto en buena o mala persona por votar plebiscito o no.
Mis argumentos para mis decisiones, son tan válidos como los argumentos para las decisiones de los demás.
Es horrible como se pierde el respeto al otro gratuitamente.
No me tiene que dar verguenza decir "voté colorado", y no me da verguenza. Las propuestas de gobierno me parecen las mejores. Me encantó votar a Pedro Bordaberry.
Tampoco me da verguenza decir: "No me siento en el derecho de votar la anulación de una ley que se votó en su momento, y se retificó ya una vez. Por más informada que esté, no voy a conocer nunca lo que vivieron las personas que lo votaron, y no me siento en el derecho de dudar de su inteligencia, de sus intereses y convicciones."
Creo fervientemente que no estoy siendo hipócrita; que si los resultados hubiesen sido otros, yo pensaría lo mismo.
Así como no me da verguenza decir lo que pienso, tampoco me siento menos porque las cosas no salgan como yo quiero. Mi voto es un voto a favor de cierta persona, y gana el que tenga más votos a favor. Por qué pensar que es injusto? La mayoría decide el gobierno de todos, y en la siguiente elección se verá qué gobierno vamos a tener. Creo que cada uno tiene sus razones, y son válidas. De no ser un buen gobierno, lo sufrimos todos, la mayoría que lo eligió también.
Me alegra que la gente festeje cuando gana, o que festeje por festejar, pero condeno en el alma a quien no sepa perder.
El buen perdedor puede hacer a un buen ganador.



