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domingo, 29 de agosto de 2010

Respiraba profundamente sin ninguna preocupación en su mente y su cuerpo sentía una paz inmensa junto al de él.
La lluvia parecía envolver el cuarto, y el sonido de las gotas sobre la ventana acompañaba sus latidos.
Ella se acomoda sobre su pecho y suspira profundo. En ese lugar y en ese momento, ellos no necesitaban pensar en lo que sentían. Simplemente estaban allí, disfrutando de ese misterio. No se debían nada más que estar allí, no habían palabras que pudieran explicar ese sentimiento. De alguna manera se habían vuelto ajenos a ellos mismos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Caballeros

-"Buenas tardes caballero!", dijo ella. Y al estrechar su mano pudo sentir que alguna parte de aquel cuerpo se estremecía.
-"Buenas tardes señorita", respondió él intentando no quebrar la voz.
Ella sólo necesitó un minuto para darse cuenta de que él jamás había estado en un lugar así. Generalmente, los hombres llegaban con aires de grandeza, pero de vez en cuando llegaba alguno en busca de un nuevo rumbo, en busca de lo que no podían conseguir en su vida diaria.
Lo que ninguno de esos hombres sabía es que para ella también era una aventura. Una aventura poco usual, claramente. Cada día se adentraba en lo desconocido y pretendía ser quién no era, y probablemente jamás sería.
Pero éste momento no era su momento. Tenía un cliente a quien complacer, y esa debía ser su prioridad en ese momento. Era el momento de cambiar la vida de ese hombre. Pero lo más difícil, sería hacerle creer que lo que pasara dentro de esas cuatro paredes le cambiaría la vida. Pero ella era muy buena en lo que hacía, y se veía motivada al pensar que cada hombre que salía por su puerta lograba conquistar su propio mundo. Cada hombre que entraba buscaba cambiar sus miedos por billetes. Y sabían que no importaba el precio, ella era capaz.
Era hora.
-"Por favor, entre aquí y quítese la ropa"
-"Ok"
Y ya no había tiempo de pensar, ese esmoquin no se iba a vender solo.

lunes, 2 de agosto de 2010

Un Minuto

'Qué es este dolor en el corazón? Y Cómo es que no quiero dejar de sentirlo?', se preguntaba ella mientras tocaba su pecho. Sentía palpitar su corazón muy rápido, pero con un ritmo casi como la música más hermosa que jamás hubiese escuchado.
Ella no podía reconocer esa sensación tan agradable que estaba sintiendo... Tal vez, pensaba ella, había olvidado cómo se sentía.
Qué era ese calor que estaba llenando todo su interior? Se sentía tan placentero, pero a un nivel que la abrigaba espiritualmente. Algo que no tenía nada que ver con lo físico. Era algo que vivía en su mente, pero que había enamorado a su corazón.
Pero ya el dolor no le permitía mantener los ojos abiertos. Y mientras la música llenaba su cuarto, sus ojos se llenaban de lágrimas... Y ella por fin lloraba de felicidad.
Como si todo su cuarto estuviera cubierto de velas encendidas, sintió un calor que la quemaba, que hacía arder su corazón. Y todo lo que ella quería en ese momento era quedarse ahí, viviendo ese abrazo que veía con ojos cerrados, hasta que sus cenizas pintaran el mundo de colores. El dolor, ya no era parte de ella.
Y cuando abrió los ojos se vio allí, sentada como siempre y dónde siempre. Era la misma chica, sólo que en ese instante había tenido la experiencia más hermosa que hubiese imaginado.
No comprendía como algo podía expresarse de esa manera, pero estaba muy agradecida de haberlo vivido.


Aunque sólo hubiese durado un minuto.

Qué bello minuto!