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lunes, 30 de mayo de 2011

Sí!



Cómo podría ella pedirle algo más? Si su alma se sentía extasiada hasta en los momentos más inertes.

Había vivido siempre un paso adelante de sus actos, y había sido condenada con la historia personal que cargaba hoy. Una carga que ella había ido transformando en aprendizaje... Y al día de hoy, casi toda esa carga se había convertido en un cambio de actitud. Un cambio que la definía muy acertadamente.

Pero ella no se conformaba con lo que había aprendido y continuaba tomando decisiones. Ella pensaba que todas las decisiones eran buenas, porque tomar una decisión era lo mejor que podía hacer por su vida. Aunque a veces el resultado no fuera el que ella quisiera.

Afortunadamente, había conseguido algunos bellísimos frutos de algunas de sus decisiones más recientes. Y eso le daba esperanzas para seguir tomando decisiones. Tal vez estaba cerca de revertir su mala suerte.

No podía pedirle más nada, porque de una buena decisión había conseguido un resultado hermoso que la hacía feliz como pocas cosas lo habían hecho.
Hay veces que con una decisión corremos el riesgo de destruirnos y caer en un abismo, de nuevo. Pero su historia había determinado que había llegado el momento de sorprenderse y salir de su mundo geométrico.

Era el momento oportuno para dejar de tomar el control de su vida y tirarse en el jardín a ver crecer lo que había sembrado.
Por fin era el momento de disfrutar!
Por fin tenía algo de lo que disfrutar!

La cosecha jamás se detendría, porque estos frutos eran demasiado importantes para ella como para dejarlos crecer solos. Ella necesitaba tanto de ellos como ellos de ella.
Pero hoy tenía muchas ganas de agradecer, sentarse a mirar su jardín y agradecerle por el aroma y el color que le daba a su vida.


Gracias