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martes, 25 de setiembre de 2012

Almost clear

Habían cosas que nunca cambiarían.
Otras debían hacerlo sin vuelta atrás.

Y el la tomó entre sus brazos.

Ella creía mucho en el "click" que la gente podía hacer al conocerse. Pero jamás había vivido uno tan fuerte como el que ellos tenían hoy. Un hilo imaginario que no se rompiera ni en la tormenta más dolorosa de todas.
Por más que el tiempo pasara, los problemas se multiplicaran y las distancias se alargaran... no había nada que pudieran hacer por calmar lo que sentían.
Y cuando su vida estaba llena de dolor, sólo pensando en él ella podía llorar de felicidad. Y sentía un agradecimiento inmenso porque eso fuera posible
.
Y se sintió una niña llorando en su hombro.

Su alma se enternecía viendo que él podía sentir todo su sufrimiento, pero al mismo tiempo la rompía no poder cambiarle esos violines por fuegos artificiales. Sentía en la fuerza de su cuerpo, lo mucho que él quería hacerla feliz.

Su abrazo y su piel ya empezaban a quemarla

El abismo que se había generado entre ellos sólo los había hecho más concientes de sus sentimientos.
Sólo le había dado más ganas de seguir adelante. Más razones para estar bien.
Habían nuevos miedos, nuevos problemas... Se veían completamente vulnerables frente a todo lo que ocurría entre los dos... Y ella vió que eso era justo lo que estaban necesitando... Necesitarse.
Pero esta vez lo utilizarían como un motor y no un freno.

Sus labios y sus besos estaban quebrando todos sus esquemas.

Deberían aceptar el hecho de que lo que sentían dolía porque estaba bien, que estaban indefensos y confundidos porque había algo demasiado importante que no querían perder ni dejar de sentir. Sería un trabajo difícil, pero estaban desnudando su alma a las posibilidades. Si ya se sentían tan intensamente unidos, no había forma de no querer dejar todas las fichas en la mesa.

Y finalmente se perdió en su cuerpo, en su entrega y en todo el placer que podía sentir. 

Y todo lo que él pensó fue en ella, y en darle todo lo que tenía a su alcance. Ella sabía que había estado en lo correcto, en confiar en él. Porque ese momento era el resultado de una guerra en donde los sentimientos habían salido victoriosos.
Y separar sus cuerpos, despertarse de ese sueño no era nada que desearan. Pero ambos debían luchar por ellos mismos y descubrir si en ese camino conseguirían suficientes armas para luchar por el otro.


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Manos vacías, corazón tibio.