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jueves, 18 de octubre de 2012

Fly on

El sonido de las olas crearse y romperse en la orilla la hacía sentir parte de algo enorme.
Se sentía chiquita pero no débil.
Se sentía única pero no sola.
Le encantaba ésta parte de ella misma, esta parte que le importaba el mundo y el universo a un nivel cósmico.
Ella creía en el equilibrio de todo lo que existía, y eso le  daba fuerzas para creer en su equilibrio propio.
En el mundo debían existir otros observadores como ella. Gente que dedicara parte de su vida a sentir el planeta y admirar las cosas que no dependen de ellos ni de nadie.
Y mientras unos niños remontaban una cometa con su padre ella entendió que no importaba lo que pasara en el mundo, cada uno tenía la posibilidad de vivir su vida plenamente a pesar de todo.
Todos tendríamos opciones hasta el último momento de vida. Estaría en nosotros tomar la oportunidad de abrir un camino nuevo para vencer los obstáculos o quedarnos mirando hacia atrás.



Una figura de colores mezclándose con el cielo celeste...
Por más que no fuera natural, ahora era parte del paisaje.