A ella le había dado un poco de miedo que hubiesen personas en el mundo que no quisieran ser felices. Pero ella no era una de esas personas.
Su problema era que ella ya se sentía feliz.
Ella podía sentirse avergonzada, tonta, ingenua, errática, perdida, abandonada, solitaria, desesperada, cansada pero siempre se sentía feliz. Al final del día siempre tenía algo bueno en qué pensar. Siempre terminaba el día con una sonrisa en la cara.
Su encuentro con el Alma Pura había sido mucho tiempo atrás, por lo que no sería extraño que ese glorioso ser se refiriera a este momento. Aunque ella esperaba que no fuera así.
Ella había pasado por momentos muy tristes en su vida. Había luchado con muchos de sus monstruos internos y había enfrentado las consecuencias de sus más grandes errores.
Momentos duros, sí los hubo. Y ella sabía que merecía ser feliz.
Pero ese día se había puesto a pensar que su felicidad no era suficiente. Ya no la hacía feliz sentirse feliz. Esto pasó cuando cerró los ojos para estornudadr y comenzó a recordar momentos en que ella tenía un aura dorada alrededor. Sí; era dorada, era un aura y estaba a su alrededor. Al menos así es como ella lo veía en su cabeza.
No sabía de dónde había salido... pero una línea cronológica le decía que estaba después de los momentos más tristes y antes de los momentos en que ella se sentía feliz todo el tiempo.
-"Qué condena la felicidad!"
En este momento estaba viviendo tan al límite, que las sensaciones eran muy abruptas. Sentirse feliz todo el tiempo no la hacía feliz ahora.
Y el aura? Y la dorada? Y su alrededor?
...
Y luego recordó.
La sonrisa de una persona.
Otra sonrisa.
Otra sonrisa? No, ésta estaba a las carcajadas.
Un abrazo.
Un abrazo más fuerte.
-"Ahí, ahí está! Casi la veo!"
Un beso en la mejilla.
Un beso en la frente.
Una mano abierta.
Una mano herida.
Ahí estaba! Ya la veía. El aura dorada a su alrededor estaba ahí, a su alrededor. Y era dorada. Los recuerdos eran hermosos, tan hermosos que le dolía el corazón. Y no tardó mucho en darse cuenta por qué le dolía.
Ella no era feliz en esa época. Ni un poquito. Pero hacía felices a las otras personas.
Había pasado tanto tiempo intentando ser feliz, que lo había logrado. Pero se había esmerado tanto en su felicidad, que se había olvidado de la felicidad de los demás. Y eso no la hacía sentirse feliz.

Y sin esa felicidad que tanto había anhelado ahora podría buscar otra. Una felicidad que no la hiciera sentirse feliz.

1 comentarios:
awwwww, muy lindo! e encanta lo que escribis porque por más que sea medio triste en medio siempre es positivo y da para adelante, asi sos vos, sos una florcita dorada brillante y hermosa, te quiero toda la vida!!! animos mi querida amiga, ^w^
Akari
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