
Mirar por una ventana como pasa la vida es todo lo que yo no he querido hacer. Ser espectadora de mi vida no es lo que yo quiero para mí. Pero simplemente hay ocasiones en las que por más que golpeemos la ventana no se rompe, la puerta no se abre... los problemas no se resuelven.
Las situaciones dolorosas que son parte de nuestra historia nos acompañan día a día, y no es hasta que logramos encontrar el lugar al que pertenecen que dejan de doler.
Pero mientras más tardamos en encontrarles un lugar, el remolino de emociones crece.
Y es ahí, cuando luego de un tiempo de tener el mismo paisaje gris nos damos cuenta de que la ventana ya no mira hacia afuera, sino que mira hacia adentro.
Toda esa obscuridad ahora es parte de nosotros y ya no la podemos obviar.
Todo lo que nos pasa, tiene una razón de ser.
Tenemos que enseñarnos a nosotros mismos a lidiar con lo que se nos presenta, necesitamos crearnos de nuevo para recuperar la cordura en esos 5 minutos antes de dormir.
Hoy me estoy enseñando y tal vez mañana si todo sale bien, llueva (:

0 comentarios:
Publicar un comentario