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viernes, 16 de noviembre de 2012

Let go of yourself

Hoy no era lo que esperaba.
Ese día era la prueba de algo más.
Hoy su papá cumplía 60 años...


Hacía solo unos meses nada podía indicar que las cosas saldrían de la mejor manera, ni siquiera de una buena manera.
Había sido un año demoledor, cubierto de caos emocional, dolores y cargas intensas y pesadas.
Su familia había sufrido un golpe muy duro en el cual él se había llevado la peor parte.
Pero hoy estaba allí, y ella también.
Y por más que la relación entre ellos nunca hubiera sido fácil ante la posibilidad de perderlo y que todo terminara allí ella luchó como pudo por no romperse, por no quebrarse ni caer.... Pero el dolor se llevó todas sus armas. Permaneció desnuda en la obscuridad mientras su mente y su corazón luchaban a muerte... impotente, desmotivada, perdida y angustiada.
Tuvo que enfrentar sus peores recuerdos, sus peores miedos y vencer su soledad emocional.
Gran parte de los actos de ese hombre la habían transformado en este ser antagonista que era hoy. Completamente indestructible por fuera y un suave, débil y triste interior. Esa coraza había sido forjada de dolor, soledad, angustia, frustración y tortura psicológica. No había sido un camino fácil y luego de tantos años esa coraza se había resquebrajado.... no fueron largos los minutos en los cuales todo se consumió y sólo quedó una pequeña bolita de porcelana fresca.
Y todo a su alrededor pareció crecer, endurecer y golpearla. Todo pareció llevarla consigo, sin posibilidades, sin opciones. En un lugar lleno de escalones, ella parecía siempre pisar el incorrecto. Cada acción un desafío, cada paso una caída.
Hasta que alguien confió en ella. Hasta que alguien logró conmoverse y mirar hacia abajo en busca de lo que quedaba de la persona que tanto daba por los demás.
Y le enseñó que ella podía, pero no sola.
Y emprendió un camino de crecimiento homogéneo, de esperanza y paz. Y cayó en cuenta de que era hora de creer, era hora de perdonar. Nada cambiaría el pasado, pero para aceptar lo que era hoy y creer en ella, entendió que lo primero sería creer en él.
Y al entregarle la posibilidad del cambio, se estaba entregando a sí misma la paz.
Aprendió que los momentos felices y hermosos que su papá le había dado en el pasado eran la prueba de muchas cosas, y los otros momentos simplemente se tranformarían en sus ansias de crecer y ser mejor.

Hoy estaba feliz porque esa persona tuviera un cumpleaños más. Porque pudiera vivir una segunda chance
Porque ella también merecía esa oportunidad.





Te Quiero Papá!

1 comentarios:

Lucy Vivianne dijo...

Muy lindo lo que escribiste :)

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