Un año hacía desde que las palabras finalmente habían salido de su boca.
“Necesito ayuda”
Palabras que tantas personas, al igual que ella, nunca se habían animado a decir.
Un camino de dolor, incertidumbre y quiebre la esperaba…
Pero nunca peor que el peso con el que había llegado en su espalda y en su pecho.
Desbalanceada
Golpeada
Se había sentado entre esas cuatro paredes esperando el momento en que pudiera volar con la brisa de la ventana
Pero sólo se llenaba de un mar de lágrimas.
Y no tuvo más que dejar que hablaran por ella. No había nada más que sus lágrimas no pudieran expresar.
Completamente vulnerable, desnuda.
Y poco a poco fue encontrando quien se escondía incómoda en esa capa externa de su cuerpo desnudo.
Y poco a poco fue pelando esa piel dura y rugosa.
Hasta hallar esa luz tibia que iluminaba desde adentro.
Y fue tejiendo con esa luz el mundo que ella buscaba
La compañía que vería a esta nueva persona.
Al pasar el tiempo los gritos de su vida que seguían allí se habían convertido en pájaros que daban color a su lugar. Y en un momento vio que todo fluía sin pensar.
Y en vez de sentir que necesitaba ayuda….
Sintió que siempre la iba a necesitar.

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