Ella era una persona feliz, le había costado mucho, pero se sentía muy orgullosa de las cosas que había conseguido y la persona en la que se había convertido. En ningún momento había dejado de ser quien era.
De todas maneras estaba rota.
De todas maneras se sentía obstruída...
De todas maneras sentía que ella misma se estaba prohibiendo, que se estaba censurando.
Nadie le impedía ser feliz, nadie le impedía seguir su camino y seguir construyendo a la mejor persona dentro suyo..
De todas maneras algo en ella le estaba pidiendo que se quede, que no corra.
Alguien estaba atrapado alli dentro, y le estaba pidiendo que lloraran juntos.
Que necesitaba de ella.
Alguien necesitaba de su abrazo, de su tiempo, de su paz.
Alguien le estaba pidiendo ayuda.
Alguien no podía seguir adelante sin ella.
Alguien quería desesperadamente arreglar las cosas con ella.
Alguien quería pedirle perdón.
Para ese alguien ella era la persona más importante del mundo.
Una persona que daría todo por ella, y durante mucho tiempo ya lo había hecho.

Ese alguien era ella misma.
Simplemente se acercó al espejo y dijo "Perdón, aquí estoy, contigo es donde yo quiero estar."

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